TRALARÁ

Vamos a contar mentiras, tralará.

Es mentira que no puedas, que tengas límite, que no seas capaz. Es mentira que todo esté decidido. También lo es la existencia del azar. Es mentira que exista la casualidad. No te lo creas. Es mentira, de verdad.

Es mentira que no puedas tener la vida que quieres tener. Mentira. También es mentira mentirosa que tengas que padecer limitaciones económicas porque hay escasez, por la crisis o porque tu trabajo no da para más. Es mentira que el dinero quite dignidad. Mentira, mentira. Es mentira que con tus años ya sea difícil encontrar pareja o que la muerte justa solo es a partir de una cierta edad.

Es mentira que la enfermedad sea fruto de la casualidad, que seas una media naranja y que te falte la otra mitad. También lo es que seas culpable, que no seas digno, que no pertenezcas. Es mentira que juzgar sea lo justo y que tú no seas espiritual. Es mentira que seas imperfecto, que tu vulnerabilidad no sirve y que necesites a otros para alcanzar la paz y la felicidad. Es mentira que guardar tus emociones sea beneficioso y que sentir sea peligroso.

Tus dudas son mentira. Que la lógica está por encima del corazón, mentira. Que tu intuición no sirve, mentira. Que tienes que ver para creer, mentira. Todo mentira. Tralará.

Es mentira que no puedas permitirte ser quien eres porque los demás no te dejan y te juzgan y también lo es que ante tu jefe no puedas mostrarte y ser tú mismo. Es mentira que la vida sea sacrificio. No te creas que para alcanzar lo que deseas debes hacer grandes esfuerzos y padecer largas esperas.  

Las verdades miedosas de tu ego son todas mentira. No las creas, por favor. 

Tu mente genera pensamientos. Estos pensamientos se convierten en creencias. En verdades mentirosas. Esas creencias, polarizadas en miedo, son tu mayor fuente de limitación. Si das credibilidad a lo que tu ego te dice, en realidad estás dando credibilidad a lo que es falso, a lo que no es real, al miedo. Si en vez de creerte esos pensamientos, fueras capaz, primero de analizar y ser consciente de todas las creencias limitantes que tienes sobre ti, sobre la vida, sobre el trabajo, sobre el dinero, sobre la enfermedad, sobre tus deseos, de todas las mentiras que te has creído, y a continuación decidieras no darles credibilidad, si las dejaras ir, podrías abrirte a un campo ilimitado de posibilidades. Podrías abrirte a la posibilidad de los milagros. Descubrirías que LO QUE CREES, CREAS.

No te creas tus mentiras, por favor. Prueba a creer solo en el amor.

Feliz presente,

Almudena Migueláñez.

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